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3 propósitos para el año nuevo y agradecimientos

por | Ene 2, 2014 | Concienciación, Objetivos, Responsabilidad Social, Sistemas de Gestión | 2 Comentarios

Siempre que llegan estas fechas parece de obligado cumplimiento realizar un listado de propósitos y buenas acciones para el año nuevo que comienza. Como si durante el resto del año no hubiésemos ya planificado suficientes objetivos y engrosado y engrosado constantemente nuestras agendas.

A veces pienso que esta práctica se instauró para recordarnos a nosotros mismos todo aquello que no hemos hecho durante el año que ha terminado, y que a modo de pequeño castigo nos grabamos a fuego en el pellejo para evitar que, para este nuevo que entra, no se nos vuelva a olvidar.

Pero no. Hoy me he levantado muy positivo…

…y mi realidad de hoy me dice que la planificación de objetivos para año nuevo es la mejora continua de esos que planteé el año anterior, y que la experiencia a la hora de ponerlos en práctica sumado a los nuevos aprendizajes y conocimientos adquiridos durante el año que termina, hace que sea necesario modernizarlos y priorizarlos.

Me sería imposible mencionar aquí a todos aquellos que han contribuido a mi aprendizaje en este último año, por lo que mencionaré a tres personas de las que he obtenido tres grandes ideas que pretendo sean para mí, el motor para generar metas y objetivos preventivos para esta año 2014.

Gracias Andrés Ortega

“Nuestras organizaciones necesitan profesionales que practiquen una desobediencia inteligente… que cuestionen lo que se da por sentado y que pongan al servicio del negocio su capacidad para desafiar las rutinas y lo políticamente adecuado y que construyan de forma disruptiva… pero inteligentemente… una nueva realidad”

Andrés Ortega (@Ander73)

“La desobediencia inteligente como motor de la innovación…”

El mundo de la prevención de riesgos laborales quizá sea uno de los más complejos y controvertidos dentro de cualquier organización. Las luchas por conseguir aceptación de los principios fundamentales de cualquier acción puramente preventiva dentro del núcleo de las organizaciones, se convierte en la principal línea de trabajo de los técnicos y responsables en prevención.

A veces tengo esa sensación, que nuestro principal objetivo es ese, conseguir un mínimo de aceptación. Navegamos de una orilla a otra de ese río revuelto en el que se han convertido las empresas en estos complejos tiempos, en nuestro pequeño cascarón de nuez, dando bandazos de despacho en despacho y conformándonos con mantenernos a flote.

Pues se acabó!

Bajaremos del cascarón de nuez y nos subiremos al barco. Somos parte de esa organización y nuestro objetivo es el conseguir que evolucione y se modernice.Ninguna empresa que se precie puede estar en lo más alto del sector en el que participa sin considerar la protección de los trabajadores como uno de sus principales valores.

Y si para ello es necesario empezar a negarnos a “…realizar algo que entendíamos perjudicaría a nuestra empresa y a nosotros mismos…” así será. Eso sí, de forma“inteligente” aportando alternativas y demostrando con datos y hechos que la prevención puede caminar de la mano del resto de los departamentos y que puede contribuir a la mejora de la calidad de los procesos de trabajo y por ende de la seguridad de los trabajadores.

Gracias Alexander Briceño

“El CERO ACCIDENTES es un numero en el papel  o en una gran cartelera que esta desfasado en el tiempo, este es proveniente de una cultura materialista y no humanista donde solo se valoran los papeles no la gente, los números y no los resultados,…”

Alexander Briceño (@seguridadysalud)

            ¿Cero Accidentes?”

Esta “desobediencia inteligente” nos servirá para instaurar nuevos valores dentro de las políticas de la empresa. Nuevos valores en los que las personas estén en la cima de la pirámide, por encima de cualquier estadística. Nuevos valores en los que los objetivos a plantear estén relacionados con la mejora de las condiciones de trabajo y no con un número al final de una hoja de cálculo.

Plantear objetivos basados en el número de accidentes o en los índices de siniestralidad sólo demuestra una actitud reactiva por parte de quien los plantea; la imposibilidad de tener un mínimo de control sobre su resolución obligará a las empresas a generar estrategias puramente estadísticas tales como no tener en cuenta los incidentes, o no tener en cuenta lo accidentes leves, o no tener en cuenta los accidentes sin baja, o no tener en cuenta los accidentes de las subcontratas o …; todo con el único fin de alcanzar su preciado CERO ACCIDENTES, que reluzca al final de su informe anual.

“CERO ACCIDENTES” debe entenderse COMO UN RESULTADO del trabajo previo y proactivo de búsqueda constante de riesgos y peligros y de las acciones adecuadas para eliminarlos, y NO COMO UN OBJETIVO en sí mismo.

Gracias Carmen Soler

La siembra y la constancia en el cuidado, es causa-efecto, de un buen desarrollo personal y organizacional”

Carmen Soler (@carsolpag)

“Dale a tu vida bambú”

Por supuesto todo esto requiere trabajo, esfuerzo y paciencia.

Pretender crear ambientes de trabajo seguros y saludables, alcanzar un cambio de valores y de comportamientos en las empresas, exige una revisión de las creencias que conforman el status quo de las políticas preventivas de las empresas y la construcción de unas raíces profundas y poderosas sobre las que asentar  los nuevos ideales.

Tres propósitos para empezar el año:

  • Perseverancia, aprendizaje continuo y dedicación como Instrumentos,
  • Revolución inteligente como Motor,
  • Lograr entornos de trabajo seguros y saludables como Objetivo.

con los que estoy convencido que #AlgoPasaraPRL

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